Dorrego 1538



Hace un tiempito que tenia ganas de pegarme una vuelta por el barrio en donde empecé a notar el paso del tiempo. Hacia tiempo que no pasaba pero algo me llevó a pensar en mi barrio y añorar aquellos años.
Doblé en Santa Fe para Carranza, atrás de un colectivo de la 39; el que tomaba cuando venia con mi tio de la cancha y dejabamos el piso todo sucio de cáscara de maní. En Soler doble a la derecha y llegué hasta Dorrego. Ya sentía que estaba en mi lugar. El puente sobre las vias. El Colegio León XIII. Los Molinos Minetti, hoy lujosos loft. El Mercado Dorrego.
Llegué a la puerta de casa. No habia nadie en toda la cuadra. Bah, si habia, un montón de desconocidos.
A esa hora ya la llovizna se habia transformado en lluvia. Estacioné casi en la puerta de mi casa y me bajé. Miré y casi como que busqué. Todavia no sé bien que es lo que busqué, un conocido...alguien que me mire y me pregunte algo...un perro que me ladre...que se yo.
Me acomodé más o menos. Saqué un par de fotos. Sin querer toqué la puerta, el picaporte, y miré por el mismo hueco que miraba cuando era chico, y pude ver el pasillo que se extendia unos tres metros y que luego no se veia más por la curva que tenía.
Y me recordaba con mi patineta por ese pasillo, ida y vuelta, miles, millones de veces. Y recuerdo aún la fuerza que tenia que hacer para cerrar esa puerta toda de fierro que a veces se trababa, casi siempre.

Y miré la puerta de al lado, donde vivia Juan Pablo, y la otra de más allá, donde vivía Carlitos y Ariel. Y noté que a esa ventana de la casa de al lado, a la que le habiamos roto los vidrios jugando a la pelota en la vereda tenia rejas ahora. Miro las fotos de hoy y me recuerdo sentado con ellos en el escalón preguntando a cada uno que pasaba de que cuadro era, o viendo pasar el colectivo, el 108 y mirando si conociamos a alguien o si bajaba algún conocido.

Me hubiese encantado entrar. O haber tenido la valentía de tocar el timbre.
Me acordé de lo mal que me ponía vivir en esa casa porque era una casa vieja y tenia algunas cosas que arreglar.
Como cambia todo. Hace 21 años que me fuí de esa casa y todavía la extraño.
Continuará...






Comentarios

KALISTA ha dicho que…
Muy bueno tu escrito, siempre se vuelve, si no nos llevan los pasos, nos lleva el corazón.
Un beso.
Gustavo ha dicho que…
Es verdad. Gracias por tu comentario.
Un beso.
La Diva de Banfield ha dicho que…
Genial, esta ventana a tu vida...pero me quedo con eso ultimo que dejaste aflorar... que mal me sentía porque era una casa vieja (seguramente en esa edad tu mirada siempre estaba hacia afuera en las otras casas, mas modernas?¿) Hoy la vida te llevo a verla y a mirarte a vos, como eso que esperabas que te vieran (aunque sea que un perro te ladre)... viste cuando uno crece la vida, nos hace encontrarnos con quienes somos y nos vamos reencontrarnos todos los dias aun desde el pasado ... Hoy te lleva a mirarte a saber que estas mas presente que nunca ... que aun te falta valentía para tocar el timbre de esa puerta, pero si sos valiente para enfrentar a tu propia historia, encontrarla, reconocerte, aceptarte y poner en la balanza al Gustavo completo (el que extraña, el que vive el presente y hoy se hace amigo de el niño que fuiste)

Besos
Gustavo ha dicho que…
guau! todo eso hice?!
pensé que solo extrañaba...
Un beso grande Diva.
Gracias.
Sil ha dicho que…
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sil ha dicho que…
Otra vez haciéndome lagrimear...
A mí también me pasó algo parecido: antes de venir a Japón decidí hacer una última visita (y creo que fue la primera también, después de que me mudé de allí) a la casa donde nací.
Aunque mis padres la habían construido y alguna vez había sido nueva, se veía un poco vieja y chiquita (porque cuando sos chico, la casa se ve enooooorrrme, no?), el patio un poco descuidado y qué se yo... hasta me dio ganas de enojarme con los dueños actuales y decirles que pongan más empeño en preservar "mi" casa!! Qué se creen?!
El barrio no había cambiado mucho, el viejo del kiosko de la esquina seguía ahí vendiendo Coca-Cola sin enfriar, el árbol de nuez de la vecina también (que con mi hermano comimos tanto que nos empachamos y no pudimos ni oler la nuez durante años) y no sé, me dio cosita en el corazón, una mezcla de nostalgia, añoranza, pero también corage para empezar una nueva vida en este hermoso país sin olvidar mis orígenes.
Gustavo ha dicho que…
Es verdad Sil, uno llega a extrañar hasta eso que le molestaba. Otra cosa que recuerdo de ahi, mi casa, son los cumpleaños. LLenos de chicos por todos lados, en el pasillo laaaargo, en la escalera del patio.
Me acuerdo tambien, que para entrar a la cocina habia que ir por el patio, entonces yo tomaba carrera para saltar y tratar de tocar el marco superior de la puerta. Creo que pasaron varios meses hasta que llegué...
Un beso grande Sil.
Gracias por tu comentario
jUAN ha dicho que…
hey!.. sin querer, nose porque, google mi dirección y encontré este escrito, te cuento que yo actualmente vivo en ese pasillo dobladizo.. si algun día te interesa pasar a verlo otra vez.. bienvenido seras.. suerte!
Gus ha dicho que…
Guau!!!
Ahi te contesté por mail!! Un abrazo y gracias!!

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